viernes, 29 de abril de 2011

CONSTITUCIÓN,

Una definición básica de la Constitución se refiere a ser  la ley fundamental  de  la  organización  del Estado;  se  le denomina  también  carta magna, porque  reposan en ella los pilares del derecho, justicia y normas de un  país; la Constitución  basa su rol funcional  en el control, regulación, defensa y organización,  para este  último componente, el  énfasis son los poderes e instituciones  públicas;   tiene además,  principios irrenunciables  que  se basan en  lo jurídico, político, social y económico.  El Perú  da cuenta de  doce constituciones en  toda su vida republicana;  hoy  nos encontramos en la   siguiente controversia,  para  un  sector,  la actual  ley  de leyes  debiera de cambiarse, y para otros,  la anterior debiera de recuperarse. En fin, desde mi  perspectiva como Sociólogo intentaré descubrir  la madre del cordero respecto de su debate.  
El constitucionalismo  peruano, basado en la vigente Constitución y anteriores, nos permite entender cuáles son los principios fundamentales, sus ideales, implicancias e imperfecciones, pensar en  una  Constitución por los siglos de los siglos amen, no juega;  en tenerlas cada vez por antojo de los gobernantes de turno,  por acomodo o desacomodo de intereses, tampoco. Quizás  valga la pena intentar una construcción conceptual que ayude, en primer lugar, a los ciudadanos peruanos a entender  en  qué  consiste  todo este debate  sobre  cambio,  reforma,  referéndum  constitucional  y demás  anhelos  políticos; y en segundo lugar,  a la sociedad política, tener claro que necesitamos  tener una Constitución que permita construir país, sobre bases solidas.
Las  Constituciones  muestran  una variada tipología acorde a condiciones y características de país;  para lo cual  se  necesita entender procesos, todo lo  hecho, visto y actuado,  marca el necesario  antecedente (pasado),  la  coyuntura como punto referente de todo proceso,   nos indica el escenario  de  país (presente),  y  la  perspectiva de  nuestra sociedad cobra demasiada importancia en  la construcción de una propuesta constitucional (futuro).  En las tipologías constitucionales tenemos las  de tipo racional-normativa, que nos indican que a partir de actos voluntarios  (democracia con procesos electorales) se puede  regular  la dinámica de la  sociedad, porque se impone un comportamiento y se pretende dar competencias a los poderes públicos desde una óptica distributiva en la idea que la optimice.   También hay propuestas de tipo histórico-tradicional que se basa en la costumbre como fuente y no la ley, el derecho consuetudinario basa su sentido en esta forma. De otro lado, poniendo énfasis en lo social, tenemos a las que basan  su accionar  en la  regulación  el Ser, y  otros que  pretenden  poner   el  énfasis  en el  Deber Ser;  hay  también las decisionistas, que consiste en la voluntad de crear a partir de la Constitución un modo  de gobierno;  finalmente,  lo que piensan que la Constitución debería ser el “súmmum” de la  realidad social  como  una  expresión suprema de condición de país.
La Constitución a partir desde su definición,  historia y  tipologías, necesita   encontrar el   escenario marcado en la perspectiva de construcción de país.  Necesitamos minimizar  componentes  del  pasado, seguir insistiendo con mucha vehemencia en nuestro variopinto pasado  nos hace padecer angustias crónicas; establecer una línea de base que dé cuenta real de lo  que  somos  en  todo el espectro,  nos debe de dar una buena lectura presente, y obviamente, la construcción de país pasa por la visión que tengamos, reconociendo condiciones innatas nuestras.  Necesitamos socializar lo que realmente somos: un país con regiones naturales que marcan  y definen espacios con denominaciones genéricas de costa, sierra y selva;  no bastando esa diferencia le agregamos otra configuración, el norte, Lima, el sur y Oriente. Todo el colorido étnico lo encontramos a lo largo y ancho de nuestro territorio en formas propias y fusionadas con migrantes  de  varias generaciones atrás. La lengua va desde el español, quechua, aymara, dialectos y regionalismos importantes, como los arequipeñismos. Lo urbano y rural tiene sus propios  distingos, de haber  sido un país eminentemente rural (censo de l940) a ser un país urbano (censo del 2007); en lo social, las clases, estratos y segmentos han variado sustantivamente, hoy los designamos de la A a la F.  Las creencias religiosas con más o menos énfasis en sincretismos generan una cosmovisión, que tiene lecturas desde el folklore, cultura, subculturas, etc. La economía de país enfrenta su historia desigualdad y desproporcionada, no solo en posesión, pertenencia, patrimonio, ingresos,  sino además de oportunidades; reflejo de todo lo dicho es la expresión de lo social y sus diversas expresiones en el campo de la política. En la economía de producción, reiteramos  la conocida afirmación, que somos un país de diversas  riquezas naturales y que nos han  marcado mundialmente como país primario exportador; no hemos alcanzado desarrollar  áreas de transformación para ir dando valor agregado a nuestras materias primas, tenemos más vocaciones destructoras y depredadoras que de preservación del medio ambiente. Somos  complicados en ponernos de acuerdo, la intolerancia y desesperación son parte de nuestra personalidad, no hemos intentado, creo que nunca, hacer una cruzada nacional  sostenible de generar elementos, componentes, tanto ideológicos como  materiales que procuren construir una identidad nacional que  permita afirmarnos  la vía para ser una nación. Nos cuesta entender conceptos como acuerdos, consenso, mayoría, interés nacional, ciudadanía, etc. Esta apretadísima síntesis de lo que somos, es el escenario para empezar a pensar en país integrado y articulado, es el escenario para pensar en sinergias, en propósitos,  en crecimientos con caminos dirigidos al desarrollo. Seguimos  siendo  un país pobre, con pobreza extrema además, un país con héroes de combates  y batallas perdidas, que le encanta siempre mirar hacia atrás y le cuesta entenderse y pretender mirar  hacia  adelante. Somos un país que va dejando de ser  joven y empieza a tener más componentes mayores, en fin, hay más que decir, pero dejémoslo ahí.
La  Constitución anhelada por los políticos, en la idea de tener su escudo protector, dista mucho de la Constitución anhelada por los ciudadanos, o  por la fuerza laboral del país,  por los empresarios, o los constitucionalistas. No suena racional e inteligente hacer Constituciones  a gusto del cliente, por  coyuntura  o discurso  de campaña electoral;  la necesidad de  tener una Constitución,  va en el sentido de ser  la expresión de lo jurídico, político, social y económico; y una manera de asegurar consistencia,  fuerza, y cobertura, es tener en su convocatoria a todo un espectro multidisciplinario, en el entendido  de ser  amplios conocedores  de lo que somos, tenemos,  podemos  hacer  y  lograr;  pensar que su construcción debe de ser la expresión de esos contenidos  por lo que representa, además de ser plenamente aceptada, lo cual le da  legitimidad para su cumplimiento. La Constitución debe de ser un componente, como otros más,  que nos sirvan para pensar en país, crecer como país y desarrollar como país, con la perspectiva  de mejorar nuestras condiciones y calidades de vida; solo la Constitución no logra el cometido.

miércoles, 13 de abril de 2011

OLLANTA Y KEIKO, DILEMAS ELECTORALES

El resultado electoral del último 10 de abril evidencia  nuevos retos  en una lectura de país que para  propios, extraños,  crédulos  e  incrédulos  marca un referente;  sobre este hecho salen a la luz  una serie de interrogantes  y  posibilidades, veamos algunas: que pasará con  nuestra aun frágil democracia,   en qué nivel  se encuentra  nuestras relaciones políticas, económicas, sociales y culturales;  como  construir política y ciudadanía sobre la base de  legitimación, hegemonía y autoridad.  Cuán cierto es la tendencia a una  polarización política, o  evidenciar de otro lado,  una  intención  cada vez  más fuerte  a un centro político, que pone como condición de entrada,  estilos y estrategias que tengan que ver con consensos y acuerdos;  como acercamos  la azul macroeconomía  de vitrina y titulares, a una   economía   sin precariedades  ni sobrevivencias, tanto a nivel  del  trabajador,  la familia,  así  como de empresas sobre todo,  pequeñas y medianas;  como hacer que crecimiento y desarrollo sean  estrategias   compatibles,   electoralmente  generan discursos del desarrollo y terminan  haciendo  gestión del crecimiento,  sencillamente porque les interesa las cifras, lo cuantitativo y no la calidad de vida, por decir uno,  de muchos indicadores.  No creo que se trate de borrón y cuenta  nueva, el reto está definido entre Ollanta y keiko y los dilemas electorales necesitan  tener derroteros  en la política, economía y sociedad.
En América latina, en los últimos años, el mapa político ha dibujado espacios que debieran entenderse  como  la  presunta  heredad de  lo que ideológicamente fue  la Cuba  de Fidel  respecto de  EE.UU.  Los casos de Venezuela,  Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina  y algunos centroamericanos  (el orden no prioriza nada),  generaron la expectativa de un nuevo discurso  con  viejos temas.  La avanzada de este   nuevo  prospecto ideológico  latinoamericano, tuvo resistencias de otros  emprendimientos,  caso  Chile, Colombia, Perú; en  todo caso, la  virtualidad comunicativa no  toma en cuenta  fronteras  de control de mensajes ideológicos y de alguna manera se pretende estandarizar  categorías  como si todos fuésemos  iguales en pensamiento  y acción. América Latina, históricamente, ha tenido otro tipo de expresiones que la marcan en escenarios propios y  mundiales y que no significa que lo actual  tenga  el corte de lo inédito e innovador.  Hoy,  en nuestro país,  lo que nos viene ocurriendo no tendría que  ser  cosa   de  otro mundo  desde la perspectiva de la política;  la idea no es cerrarnos a cualquier expresión ni pretender que lo nuestro sea lo único y último. La crisis de los partidos va teniendo sentido cuando los Estados obvian las intermediaciones con la sociedad civil y pretenden  operar directamente  con la ciudadanía. Los partidos reclaman sus espacios dando la idea  que se los han arrebatado, cuando son los movimientos locales y regionales con reivindicaciones muy puntuales  quienes crean sus propios espacios participativos en política y ciudadanía; es de entender, por supuesto,  que la vieja guardia partidaria se apreté ante esta arremetida y ante nuevos espacios generados por juventudes,   usuarios,  consumidores,  gremios y sectores laborales,  quienes  están hábidos y prestos  de tener contacto con la política y así  querer identificarse como ciudadanos participantes.
En esta  recta final  del proceso electoral, llamada segunda vuelta,  llama  la  atención  situaciones que vamos   superando poco a poco y ello marca una  tendencia.  En las últimas elecciones regionales  y municipales, fueron los movimientos locales y  regionales  quienes   mayoritariamente ganaron las elecciones; hoy partidos de vieja  guardia y media vida,  sienten  la arremetida de alianzas y  recientes  partidos.  Hoy  se usa conceptos de sistema y anti-sistema, modelos vigentes y  cambio de modelo, utilizan indiscriminadamente conceptos como nacional, nacionalismo, nacionalista, no se sabe si  desde  la  óptica cultural, patrimonial  o  política. Son expertos  discurseando  estrategias sobre QUE, y no intentan ilustrarnos sobre  COMO hacerlo.   La primera  vuelta,  llena de  frivolidades  y titulares con encuestas, debe de ceder paso a contenidos y estrategias de una agenda que el electorado espera de los dos candidatos.   El sur del Perú, los espera para dar a conocer nuestros propios temas y escuchar de ellos propuestas,  el norte, el oriente y Lima  finalmente, debieran de replicar este buen ejemplo de debates descentralizados, ganamos todos en este dilema electoral.


jueves, 31 de marzo de 2011

LA INCERTIDUMBRE POLITICA


Este proceso electoral, elección  para Presidente  y Congreso de la República,  marcan un derrotero  sobre ubicaciones,  ideologías,  pretensiones, alianzas,  cercanías  y lejanías, con quien sí  y con quien no, o simplemente,  ser pragmáticos.  La dinámica  actual vista en el escenario de los procesos,  la vamos entendiendo  por las  muestras de renovación en muchos conceptos de la política, hoy, llevados de la mano por  nuevas formas de pensar, tratar y manejar, visto desde nuevos  teóricos, nuevos  políticos   y  obviamente, la  presencia  fuerte de una técnica reciente que es el marketing  político. Por ello creo que, pretender “soldar” conceptos  en  la  idea  que  se queden por los siglos de los siglos amen, no debería ser;  estos tienen que  ser dinámicos y dialécticos.
Un primer campo de análisis son las denominaciones, Izquierda, derecha y centro;   estas   tienen un reconocimiento  histórico, categorías como clases   sociales, tan duras y rígidas en su denominación de  alto,  medio  y bajo, se abren a conceptos más  específicos como  segmentos, estratos y grupos; así mismo, los partidos políticos van encontrando otra fuente y propuesta a través de los movimientos regionales y locales, que se  presentan como esencia o simplemente como masa electoral.  En todo caso usar conceptos  como  conservar, mejorar o cambian, tienen en sí   otro referente,  es  ser  liberal, reformista o revolucionario, esto  es cuestión de verbo  y  acción, por lo visto,  la mejora y reforma van en pico de opción.
También se incluyeron  categorías como sistema y anti-sistema;  conceptos  usados  en  la campaña que refieren al sistema capitalista. Tiempo atrás  políticamente,  el mundo presentaba una bipolaridad, los países del sistema capitalista y los del sistema socialista;  muchos países de la órbita  socialista que marcaban la pauta cayeron y dieron una lectura diferente a la  política  mundial, inicialmente bajo la hegemonía de EE.UU,   y  recientemente bajo el poderío de los conglomerados continentales, todo este proceso marca una unipolaridad respecto del sistema, esencialmente  capitalista.  Es de entender que  la  disyuntiva de sistema y anti-sistema se presenta con una  mirada hacia atrás y un presente que algunos quieren hacerlo eterno. Indudablemente que el futuro no  tiene,   una  visión en otra perspectiva.
Algo que llama mucho la  atención  es, la dictadura de las encuestas,  medios,  titulares  y portadas, que sugieren  otra lectura del escenario electoral. A decir de Sinesio López, reputado Sociólogo, utiliza este menú de conceptos: hay una tensa dinámica electoral hacia los polos (izquierda nacional abierta al mundo global y derecha empresarial transnacional, que debilita al centro derecha).  Distingue tres momentos: el escenario de la ultraderecha y de García con Castañeda y Keiko Fujimori  como favoritos; el escenario de la derecha con Toledo en la cancha y el tercer momento es el de Ollanta (izquierda nacional abierta al mundo) y PPK ( derecha empresarial transnacional);  concluyendo que  la vacuidad política y la falta de credibilidad de la centro-derecha y de los candidatos de la ultraderecha han inducido a la polarización electoral, por lo tanto a mayor polarización entre la izquierda y derecha mayor debilitamiento del centro.
Si hemos de sujetarnos a la muestra de un universo a partir de las encuestas de opinión sobre intención de voto, cerca del 70%, en promedio ve en el “centro político”, una opción, que responde al modelo económico que se viene ejecutando desde hace varios años en nuestro país,  entiéndase Fujimori, Toledo y García.  Ollanta Humala con un 20% aproximado,  no tuvo más remedio que moderar su discurso y propuesta ubicado  a la “izquierda” y  acercarse al “centro”, justamente donde está la opción mayoritaria del electorado. Por las cifras referenciadas en las encuestas nadie gana en primera vuelta, la segunda se presenta con la disyuntiva del sistema y anti-sistema;  a decir de Sinesio López  en  una reinterpretación. Creyera  por  lo  visto y a la luz  del proceso socio-económico y coyunturalmente  electoral, que  la  política  de crecimiento debe de dar paso a la de desarrollo para lo cual el modelo seguido necesita ser  mejorado y reformado en contenidos que den cuenta de un efectivo camino a cambiar  nuestras condiciones  económicas, de producción, sociales, culturales y capacidades, dando  muestras  que las cifras macroeconómicas en azul  se acerquen al piso, diciendo  soy realidad.

lunes, 21 de marzo de 2011

LA CULTURA TIENE MINISTERIO

La  cultura es llevada al escenario de la gestión pública y le dan el rango de Ministerio;  a pocos, no nos sorprende  y creo que a muchos sí; conceptos  referidos a  su necesidad, se va a burocratizar la cultura, para que,   van colgados a la iniciativa, pero creemos que es  justo, necesario y debió de proponerse hace tiempo.
A lo dicho y planteado, aparecen las interrogantes de, como debemos de entender la cultura,  tenemos  cultura, hacemos cultura,  para que sirve, como se administra la cultura, como se promueve, es  posible decir,  plan de desarrollo cultural del país, región, provincia, distrito;  debemos de tener especialistas formados en el oficio, como, licenciados, magister y doctores en cultura, así como los otros sectores lo tienen.  Como plantear que otras  áreas  tengan  relación con  cultura, o sea, educación, producción, defensa, etc.  Que referentes y parámetros debiéramos de tener respecto de la cultura, que experiencias existen  respecto de su gestión; como relacionar la cultura entre lo público y lo privado. Bueno,  lo que necesitamos  los peruanos entender  es, qué significado tiene a nivel de  Ministerio, la  cultura.
A ver,  somos un país que tiene una data histórica de 10 mil años,  a partir de los cuales la lectura de lo arqueológico, histórico, arquitectónico, antropológico, sociológico, lingüístico, literario, folklórico,  artístico, etc., nos lo demuestra; todo lo hecho da cuenta de nuestro acerbo y ello es una expresión de lo que hemos sido capaces de hacer;  este es un primer encuentro de la cultura y sus  múltiples expresiones.  Un segundo concepto es,  cuanto de  lo producido, lo tenemos guardado, protegido, investigado, y que se haya   puesto en conocimiento  de todos;   me refiero a tener una  política de museos, bibliotecas, etc.  Nuestra  cultura tiene una expresión  intangible, no lo vemos, no  tocamos,  pero lo conocemos, comentamos y  trasmitimos; son nuestras leyendas, tradiciones, costumbres, mitos, ritos, etc.,  que si no se registran,  corren el riesgo de desaparecer; de otro lado tenemos a lo   tangible que es lo más resaltante de toda nuestra producción.
La experiencia de la gestión pública respecto de la cultura la tenemos desde el Instituto Nacional de Cultura, la Biblioteca Nacional, el Museo de la Nación y otras iniciativas recientes, hechas al calor de personajes y de la fuerza que el turismo impone, en tanto que nuestra lectura en el exterior es el país de los Incas. Se trata de entender que la relación del INC con gestiones de gobiernos regionales y locales no ha sido de lo mejor,  en tanto que no se hace el oficio de proteger el patrimonio;  igual conducta encontramos en las certificaciones arqueológicas, históricas, patrimoniales que tengan que ver con inversiones y desarrollo urbano.  El patrimonio no solo es el histórico, arqueológico, también lo es el natural y allí, tenemos otro componente importante porque gran parte de nuestro  territorio es naturaleza con lecturas de biodiversidad de buena  calificación y jerarquía.  Nuestra historia y naturaleza, tan rica, no nos ha insinuado  ser  el país de los museos de arqueología, historia, natural, folklórico, o,  de las reservas y parques.
Finalmente, solo se quiere lo que se conoce, reza el dicho; una cosa es enseñar en el colegio historia del Perú, fechas, datos, personajes, obras y otra es enseñar, Cultura Peruana; o decir tengo el orgullo de ser peruano… y no saber porque. Vaya tarea la que tiene que hacer el Ministerio de Cultura, espero que mi nieto tenga el orgullo e identidad de Peruano.

CIENCIA Y TECNOLOGIA, OTRA NECESIDAD HISTORICA

En una nota anterior me referí  a que la Cultura tenía ya su Ministerio, hoy  aparece otra necesidad histórica,  y está  referida al tratamiento que se le debe de dar a la Ciencia y Tecnología; probablemente  el  rango de Ministerio sea lo razonable; vale la pena intentar argumentarlo,   no en la pretensión de burocratizar más al Estado, sino de poder viabilizar mejor,  nuestro camino al desarrollo.
Nuestra lectura de  país,  referida a ciencia y tecnología  es de lo más ilustrativa, en el tiempo hemos generado una  serie de denominaciones que dan cuenta de nuestro accionar productivo; país primario-exportador, país subdesarrollado, país en vía  de desarrollo, país de tercer o cuarto mundo;  antes, país del clan periférico, dependiente,  en otro momento país no alineado; cada uno de estos conceptos explica nuestra condición histórica e identifica múltiples intentos de un pretendido acercamiento a modelos de países llamados, desarrollados, industrializados, centrales, de primer mundo o pertenecientes a grupos o ejes.   Hay algún secreto  en todo esto, porque unos son y otros no, cual es  la pauta;  debemos estar “condenados” a ser siempre así, nosotros nos acercamos a ellos  y/o ellos se alejan de nosotros.
Ciencia y tecnología contribuye al desarrollo, haciendo énfasis en las capacidades humanas, en el manejo de los recursos naturales disponibles,  en  el  establecimiento de   estrategias de ventajas competitivas, en cómo debemos de relacionarnos y conectarnos, que técnicas de producción se deben de  utilizan, como  manejar las capacidades y destrezas,  como plantear políticas tecnológicas en nuestros sectores económicos-productivos;  también, el papel de la creatividad  y  creer  en valores  como  técnica, progreso, desarrollo, etc. Se reconoce también que  Ciencia y tecnología aparece como requisito para emprendimientos, calidad de vida, mejora de condiciones ambientales,   instrumentos de gestión,  educación, formación para el trabajo, comunicación, transportación, medición, etc.
Ciencia y tecnología todavía nos parece alejado de nuestros conocimientos y manejos;  que hacen las universidades, institutos de investigación, el  sector empresarial privado, gobiernos regionales y locales, colegios profesionales, ONGs,  respecto de visiones compartidas, responsabilidades y apoyo  a la creatividad científica y tecnológica. En qué nivel se encuentra la formación en centros técnicos superiores, que instrumentos, talleres, laboratorios, metodologías se está usando para nuestros futuros técnicos.  Cuál es el nivel de desarrollo científico en nuestras universidades; sus egresados responden a requerimientos de la modernidad productiva, económica y social;  como reforzar los débiles lazos de comunicación entre universidades, institutos de investigación y empresas; como mejorar tecnología de la información y comunicación y  como tener tecnologías limpias.  Los altos índices de productividad, requisitos evidentes de este mundo globalizado y competitivo,  del cual nuestro  país es parte,  necesita de estos elementos;  el mercado interno, comercio exterior, tratados de libre comercio, factor climático, producción, servicios,  necesitan de la ciencia y tecnología.
Ciencia y tecnología debe de ser una política de Estado en donde  no tenga desencuentros con la generación de empleo (a mayor tecnología,  menos manos de obra se genera); donde  nuestras características productivas de país no tienen que estar condenadas a no generar valor agregado a nuestros recursos naturales y materias primas;  tecnología tiene que ver con servicios  porque tenemos una economía muy tercearizada ,  tenemos  el caso del turismo que  tiene mucho de tecnológico, nuestra agricultura maneja modelos tradicionales, intermedios y  tecnología de punta, tenemos una industria diversificada y de uso tecnológico diferenciado, una minería de punta y artesanal.  Pero nada es suficiente si queremos emprender la vía del desarrollo y dejar de pensar solo en crecer y crecer.



DEMOCRACIA REPRESENTATIVA:

Corrientemente vemos en medios periodísticos, que tienen  su sección de empleos,  algunos requerimientos y cuáles  son  los  requisitos  para acceder a un trabajo;  en ese sentido, me permito recordar cómo ha evolucionado este tema. Allá  por  los años  sesenta,  pedían  saber leer y escribir y por su puesto las cuatro operaciones, en los setenta, secundaria completa, en los ochenta se tenía que ser universitario, hasta bachiller; los noventas era con título profesional, porque el bachillerato automático lo sacó de categoría,  y en adelante,  segundas  especialidades, maestrías y doctorados incluidos, son requisitos insalvables.
Si  lo vemos  desde  la perspectiva  de mercado, me parece bien que los requisitos  ajusten postulaciones  y vale  tener personal  con mejor  formación, capacidades, etc., y que ello asegure un profesionalismo en su  quehacer. Sin embargo, la gestión pública  tiene puestos que son por elección, esa es la consigna  de nuestra democracia representativa  bajo la óptica de lo  político,  en la cual se señala  que,  tienen que ser peruanos  con edad  mínima  para esa postulación y ejercicio,  una hoja de vida y nada más, creo.
Veamos, para el  ejercicio de la Presidencia del Gobierno regional, se necesita tener capacidad para estructurar el espacio regional, con políticas de concertación pública y privada, entre  la instancia regional y local, con instituciones, empresas, gremios y  sociedad civil;  además de saber cuáles son sus competencias.  Se necesita  tener la capacidad de construir  la Marca  Región, que sea la expresión de nuestra fortaleza y poderío; hemos sido cuenca lechera, región  lanera, zona industrial con parque incluido, ahora pretenden que seamos mineros, un destino turístico, plataforma logística y servicios, etc. Aquí  la marca es la construcción de una estrategia que nos lleve a un desarrollo sustentable y sostenible  en la que se de  oportunidades, se reduzcan las desigualdades  y  se mejore  las coberturas  de calidad  de vida;  cierto que no es todo,  pero nos da la idea del concepto y requisito de capacidad.
De igual manera,  para el ejercicio del Gobierno Local, se necesita  Alcalde  que tenga  capacidad de entender  la dinámica de la economía urbana; pensar la ciudad como unidad económica,  tiene que ver con sus actividades en donde se  involucran las fuerzas productivas, de consumo y  mercado, etc.  El  paisaje urbano tiene que ver con  el uso  de espacios públicos y privados, siempre  en la perspectiva de una ciudad regulada, por lo que necesitan conocer de espacios  y flujos urbanos;  el desarrollo y  planeamiento urbano, su ordenamiento y la utilización racional del espacio, medio  ambiente y  habitad,  tiene que ver con diseñar una ciudad apta para vivir, trabajar, comercializar, estudiar, divertirse, etc.
Ahora, juntando a ambos  tenemos que, importa mucho tener conocimientos y capacidades  en planificación del desarrollo, saber del  rol del  Estado, los riegos  de inversión, rentabilidad, liquidez,  costo-oportunidad, etc.  De  manera que a la hora de  decidir  se tome en cuenta las finanzas  y herramientas  financieras  necesarias;  también  la  gestión  necesita conocer  sus roles y funciones, niveles  operacionales, manejo de capacidades, una eficiente gerencia social, etc.
Por lo tanto, debemos de entender que el mercado laboral  privado  plantea  requisitos sobre la base de formación y capacidades que le asegure  un buen quehacer profesional; en cambio,  la política reduce al mínimo los requisitos para el ejercicio de la función pública.  La lógica en el verdadero ejercicio  de servicio público debe de ser exigente,  ya que  tenemos tantas necesidades,   sabemos  lo que hay que hacer, pero muchas veces no saben cómo.
Para el caso de los Congresistas, hoy tenemos uno más por elegir, nuestro cupo es seis. A diferencia  del  Presidente  regional  y Alcaldes, que se quedan en Arequipa a ejercer su función, los congresistas se van a Lima.   La hermenéutica parlamentaria supone que van a ser parte de un partido político que con otros colegas nacionales forman la “bancada”.  Este poder del Estado, legisla y toma iniciativas,  que luego el poder ejecutivo las pone en acción.  Podemos entender  el reclamo de pobladores  a su Alcalde por prometer una vereda  y no hacerla;  al  Presidente regional por no actuar debidamente en un tema de su competencia; en algunos casos hasta pedimos su revocatoria; cosa que no sucede con los Congresistas, si no hacen nada, no pasa  nada  y peor aún, entorpecen muchas veces iniciativas de beneficio local y regional.
Cual  debería  ser el perfil de un Congresista, al margen de los requisitos de ley que no ayudan nada;  como  electores debemos  exigir  que: si  su interés de postulación es su vocación de servicio; convertirse en servidor público implica conocer su ámbito de origen, postulo por Arequipa, tengo que conocer Arequipa.  El censo y sus actualizaciones dan una línea de base importante en términos  poblacionales  y demográficos,  condiciones de salud, educación, vivienda, empleo, necesidades básicas insatisfechas, etc., son datos de conocimiento obligado. Nuestra historia  económica da cuenta de nuestro proceso productivo,  que se expresa en la dinámica de  los sectores primario, secundario y terciario;  entender  como  los distintos modelos de desarrollo ajustados a políticas nacionales  han variado nuestro perfil económico; las tendencias  nos  marcan derroteros y permanentemente se necesita  ajustar la agenda para el crecimiento y desarrollo.  Necesitan  tener  visión  clara  de una  Arequipa en perspectiva de 30 años, tanto en su  lógica interna, como del entorno sur peruano y escenarios  competitivos abiertos;  obviamente, sin dejar de tomar en cuenta,  mejoramiento de calidad de  vida y reducción de indicadores de pobreza. El perfil ajustado a la democracia representativa, tan igual como Presidente regional y Alcaldes,  implica una labor  que necesita  estar orientada a iniciativas para  beneficio regional, establecer  sinergias de competencias, defender  propuestas  e   iniciativas que den resultados   de beneficio social.  El  Congresista tiene que   conocer  lo  local, regional  y nacional en la dimensión de los escenarios, los actores, las competencias, las capacidades, potencialidades, etc.  Creemos  que no es mucha nuestra exigencia como electores en esta todavía incipiente,  democracia representativa.
A Arequipa le está sucediendo  todo lo previsible en una  dinámica  de crecimiento económico, social, cultural; necesitamos establecer parámetros  de  una agenda en donde nuestros representantes,  léase democracia representativa, tengan  condiciones mínimas para el ejercicio de funciones públicas,  los conceptos  arriba señalados son requisitos básicos de una capacidad que necesitan  tener los que dicen tener vocación de servicio público y que nos piden votar por ellos.

LA REGION AREQUIPA EN EL 2014


El Presidente García  marcó  una pauta y es el Perú  del 2021; una meta más electorera que prospección  para el desarrollo; en  fin, sea  corto, mediano o largo plazo, lo importante es  tener un horizonte  temporal  sobre el cual caminemos sostenidamente y  hacer de nuestros imaginarios,  realidades.
Las inversiones han sido la estrategia del   anterior y actual  gobierno, que  ha  significado un esfuerzo por  vender  una  buena  imagen del Perú en el exterior. Una estrategia de esta naturaleza implica adecuar escenarios para su cristalización, como por ejemplo: seguridad jurídica, tributaria, laboral, una economía de fácil  sinergia y sin  poderíos monopólicos.  Un Estado que en sus diferentes  instancias sea un componente proactivo, una sociedad civil acomodada a retos de crecimiento y desarrollo  y una población que  entienda que los procesos pueden tener resultados  beneficiosos  para  todos, sabiendo  que arrastramos un déficit  histórico de satisfacción de necesidades.
En las últimas décadas  hemos  sido testigos de varios modelos y estilos de crecimiento que apuntaban a desarrollar un país de otro nivel; tuvimos  inversiones sobre la base de un modelo sustitutivo, que quedo en el tiempo desfasado por no tener claro las consecuencias de un estilo productivo basado en el ensamblaje,  luego nos ilusionamos con la sustitución de exportaciones, queríamos rápidamente dejar de ser primario exportadores. Quizás no pensar claramente en valores agregados a nuestras materias  primas,  demoró nuestra entrada  a mercados exigentes.
El escenario neo liberal nos planteó otros retos,  que tenían que ser combinados con ajustes estructurales de la economía;  producto de recesión, inflación y  crisis en América Latina,  el  reto de la estabilidad estaba  planteado  como mandato y había que  ajustarse  a ello.  Aparecen  indicadores  que  tenían que  hacerse, como  tener ventajas comparativas y ventajas competitivas, como generar mejores productividades sobre la base de innovaciones  tecnológicas  en los procesos  productivos. En realidad se ha hecho  un  buen esfuerzo en la mejora de nuestros activos  productivos, mejorado  redes  y obligadamente tener una  gerencia acorde con las  circunstancias.
Pero todo el esquema responde a la estrategia del mercado externo como destino de nuestra producción, con más o menos valor agregado. Lo que no se tuvo claro era como mejorar las condiciones de nuestro mercado interno, como elevar su  poder adquisitivo para  que también sea destino de consumo;  en realidad, somos  un mercado interno “pobre” que en el tiempo,  poco a  poco ha  ido incorporando consumos  que antes no estaban priorizados.
Haciendo una evaluación por sectores de nuestra economía tenemos: en  el  primario;  la minería  es el  componente más importante en  generación de ingresos  al  fisco, por  varias vías,  sus compras nacionales no guardan relación con la importación de activos productivos y el  grado de desarrollo tecnológico de una producción muy competitiva, usa escasa mano de obra. Hay otro sector de explotación de corte informal que usa mano de obra intensiva, pero en condiciones de mucha explotación, además de ser destructivos y depredadores del medio ambiente.
La pesca no ha generado expectativas  de crecimiento y desarrollo del sector; tenemos una visión muy artesanal en su manejo y no se ha   posibilitado la incorporación del producto marino a nuestras dietas en porcentajes mayores;  lo poco que se explota no preserva ni conserva nuestra riqueza marina.  La pesca  es un sector  con excelentes oportunidades, en donde sus componentes deben de tener claro  que su explotación racional, tanto para un mercando  interno como  para la exportación es el eje de su estrategia;  agregando  que, nuestros  productos marinos  tienen un calificativo gourmet en las mejores cartas gastronómicas del mundo. De otro lado, la inversión en fábricas harineras entró  en escena cuestionada por sus malas prácticas; y es allí donde debemos   enfatizar  tomando en cuenta  inversiones productivas, generadoras de posibilidades y “limpias”.
La agricultura, una actividad que va de la mano con nuestra historia, hasta hoy no logra tener un estándar de poderío que la sitúe como un sector importante de nuestra economía, salvó excepciones que confirman la regla. Temas de uso de mano de obra, tecnología, infraestructura, mercados, precios, inestabilidad social, objetos y sujetos políticos, etc., son una constante.  En  una lectura crítica de su situación, tenemos formas  tradicionales, intermedias y desarrolladas,  hemos generado un discurso de una agricultura que debe  tener  la denominación   de agro exportación;  de otro lado, el Estado invierte recursos en infraestructura para  tal propósito, pero los componentes están aislados y no dan una  lectura de articulación.  La  agricultura para el caso nuestro, combina  bien con la generación de energía, por los  sistemas de represamiento del agua y canales, pero  esta agricultura  tiene  un tema sensible,  que es  el stress  hídrico que estamos  evidenciando;  todos  estos conceptos  deben de tener sentido en el propósito de hacer de la agricultura, no por sus procesos, sino por sus productos; un sector de mucha inversión, no necesariamente en escalas minifundistas ni exageradamente latifundistas sino, en modelos  productivos donde tecnología y mano de obra, no se disputen espacios, recursos,  infraestructura y capacidades, sino que sean componentes de inversiones de buen fruto.
 Los otros componentes del sector primario, como gas y petróleo, no está en nuestro alcance su manejo y explotación, pero si somos obligados pasos y/o depósitos. No olvidando que en el sur del Perú, tenemos a Marcona, Matarani e Ilo como, origen-destino de la vía interoceánica y otras vías, que  muy bien en sus entornos se puede generar plataformas logísticas de manejo múltiple.
Nuestro sector secundario tiene componentes como, industria, construcción y electricidad, en donde sus dinámicas no han ido todas de la mano. El de mayor crecimiento  obviamente es  la  construcción, todo por un boom que viene desde el Estado, por el gasto público y del sector privado, con inversiones inmobiliarias, comerciales,  servicios e infraestructura; su crecimiento lidera la estadística. La electricidad crece por consumos, pero no encontramos nuevas fuentes para mayores consumos, pensando en mayores inversiones. La generación de energía  debe de evaluarse desde la perspectiva de la matriz energética que necesitamos para afrontar consumos futuros de uso, domestico, industrial, minero, vehicular. Nuestro sector industrial  quedó congelado en  gran medida,  salvo  algunas  líneas que por necesidades de mercado tuvieron que adecuarse;  algunas  industrias tradicionales nuestras modernizaron sus procesos y elevaron sus productividades, sus escalas todavía no alcanzan demandas importantes, pero se incorporaron a la modernidad;  además,  no se ha vuelto  a  generar  posibilidades de un  parque  industrial que devino en otro uso, este sigue siendo un  espacio de posibilidades.  La estrategia de adecuarse a modelos impuestos por  decisiones de políticas gubernamentales, generó migración de capitales; no fueron estrategias por  iniciativas gremiales, corporativas; tenemos los casos de ley de parques industriales, industrias de fronteras, zonas francas, liberaciones arancelarias, etc.  Nuestra  industria  priorizada sobre la base de mercados debe de tener  retos  sostenibles y  sustentables, sobre la base del mercado interno, externo, TLC, mercados  sub regionales; estos escenarios competitivos  demandan calidades  y productividades  donde el  bajo  costo sea compatible con calidad de producto. La CCIA tiene un reto histórico respecto de uno de sus componentes, la industria.
El sector terciario, tiene la batuta del sector más dinámico de nuestra economía; las tendencias de América latina dan cuenta de una tercerización de nuestra economía,  basado en indicadores sobre todo de, inversiones menores, uso intensivo de mano  de obra y tecnología de los servicios. Comercio, servicios y sobre todo turismo le han dado esa lectura;   mucho de este sector estaba en los linderos de la informalidad que por decisiones de Estado y mercado se han ido incorporando; han crecido los servicios bancarios y financieros, el transporte es un componente que no logra incorporarse plenamente a  formas empresariales, legales.  Aquí  hay  mucho trabajo por hacer en temas de direccionalidad  de inversiones,  mejorando su costo-beneficio.
El escenario de las inversiones tiene que tener  seguridades, infraestructura, equipamiento, capacidades, impactos minimizados y controlados, responsabilidad social; debemos de Internalizar inversión, crecimiento, desarrollo, responsabilidad, aporte, compromiso, beneficio, etc., es una tarea de todos los que creemos en el progreso,  con miras a mejorar nuestras condiciones y calidades de vida.