martes, 20 de diciembre de 2011

LA ESTRATEGIA SOCIAL, ECONOMICA Y POLITICA


Escenario, es un concepto muy usado en los análisis que vienen desde las ciencias sociales, económicas  y políticas;  según la  real  academia, escenario,  es un lugar donde ocurre o  se desarrolla un suceso o  escena, concebido  para  ser usado como  teatro o cine.   Los  escenarios nuestros a lo largo del tiempo,  permiten ver,  las  estrategias  planteadas  por sucesivos  gobiernos,  como las han  ejecutado  y   cuáles han sido los propósitos y resultados en la intención;  ver por ejemplo,  como ha mejorado  la calidad  de vida,  la empresa analizada desde   inversiones-costo-beneficio,  así  también,  evaluar  las  condiciones y espacios  generadas para  el ejercicio de  ciudadanía, democracia y poder.
El escenario de fines de los sesenta en nuestro país,  propició una estrategia  de corte político, enmarcado en los planes Inca y Túpac Amaru; fueron concebidos por las fuerzas armadas y llevadas a cabo  a través de un  golpe de Estado, deporte muy nacional por esas épocas. El concepto político fue  el  de la reforma y  según el  ideario, el Perú  necesitaba  reformas estructurales  que  lo enrumben en un crecimiento y desarrollo más moderno, acorde a las circunstancias internas, latinoamericanas  y mundiales;  el  lema era,  ni comunismo  ni capitalismo; pretendiendo así  dar  una estrategia  no alineada, más de centro que de los extremos.
El escenario de los noventas fue el de los ajustes económicos  y  estructurales;  los ochentas, estuvieron marcados por la inflación, recesión, terrorismo, narcotráfico, inseguridad y demás males.  Las recetas económicas  fueron el punto  fuerte, tanto de organizamos internacionales, interesados  en  ajustes,  como  de tecnócratas, especialistas en sacar  a  países y sus economías, de  los efectos y consecuencias de la crisis económica. La estrategia era superar la crisis del modelo pero desde la economía, y con ello lograr estabilizar lo político.
El escenario del nuevo siglo plantea a lo social como la estrategia obligada a ser concebida y gestionada, luego de los intentos trazados desde la política  y  la economía. El sistema con sus modelos económicos, marcaron inestabilidad,  pero  esta vez en lo social; la insatisfacción de necesidades  crecía y tenía  lectura de embalse cada vez más creciente. Lo social expresado en pobreza y pobreza extrema era un indicador, ya no evidenciado solamente  en cifras, sino en rostros y mil expresiones.  La  estrategia de lo social era agenda obligada de gestión gubernamental en calidad de prioritario, para  lo cual,  necesita de lo económico para legitimar a lo político y así  poder consolidar la  triada estratégica  referida a consensuar  lo social, lo económico y lo político.
El  escenario de lo político, se expresa  en  la tranquilidad,  consenso, manejo de agenda  priorizada,  mejora de indicadores, etc.,  la economía, en ese sentido,  es necesaria  para  hacer que la  estrategia de la inclusión social sea una  cruzada nacional  sostenible en  su consecución. Una economía reestructurada y con cambio de matriz  productiva, debe de generar un clima de estabilidad, confianza  y  responsabilidad;  los resultados sociales dependen de manejos y gerencias  adecuadas   y así,  poder lograr  un clima  social  consensuado. Las  tres  estrategias vistas en el  tiempo y en distintos derroteros,  requieren  encontrarse  armoniosamente hoy,  vale la pena intentarlo y hacerlo.

martes, 13 de diciembre de 2011

CAMBIO EN EL EQUIPO DE OLLANTA HUMALA

El cambio en el equipo ministerial  ha provocado  una veintena  de muertos y heridos, en  un sector “izquierdista”  denominado “caviar”; pensaron  haber  encontrado el ansiado momento para  llevar  a cabo todos  sus   proyectos de  cambio  y   transformación de  un país  llamado  Perú.  No  sé, si  así  lo creyeron;  esta es solo  una opinión recogida  de editoriales,  algunos  intelectuales y tertulias de café;  total,  la política, siempre presente en nuestros quehaceres,  no  jugó a favor  de  los que les gusta manejarla.
El cambio en el equipo ministerial lo asumiré limpio de todo comentario hecho al respecto, solo usaré  tres tiempos claramente definidos en el análisis. En primer lugar, la campaña electoral presentó a un candidato Humala dispuesto a hacer  suyo  el tema de los  excluidos del   crecimiento económico;  donde, ni Toledo ni García,  gestionaron acciones para mejorar indicadores de extrema  pobreza  y  pobreza;  las   voceadas cuentas en azul, no reflejaron  satisfacción y mejora de necesidades. El  segundo  tiempo es,  Humala como Presidente, el discurso electoral  que lo llevó al triunfo ya no podía  repetirse, era el momento del “como”  y  este  tenía  que  ser reflejado  con  una  gestión que encamine  la  estrategia de la inclusión social;  el  tema tenía  que  pasar del discurso a la acción,  tomando en cuenta  por ejemplo, las fuentes de  financiamiento para  que sea creíble y sobretodo sostenible.  El  tercer tiempo  está  referido los socios  estratégicos requeridos  para  emprender  la  cruzada de la inclusión; definitivamente no  eran atractivos  el Congreso, como  tampoco los Gobiernos regionales y locales; en este mapa de actores,  quedó expectante  el sector empresarial,  donde la minería,  jala  la mirada y  mucha atención; no se sorprenda, allí  está  el secreto del cambio.
El cambio en el equipo ministerial  tiene claro los propósitos, tanto para Ollanta Humala y ejecutivo, como para empresarios mineros y sus inversiones. Los dilemas de oro y agua deben de ser historia, importa la más la inclusión según ellos; importa mucho  el aporte para financiar la inclusión, que simplemente  dos dirigentes y tres caviares pintados de verde,  que juegan a la revolución  en  un Gobierno  que no  nació  izquierdista, ni lo es  como dicen que es. En ese sentido,  la inclusión no se hace con discurso, este es solo motivador; se hace con presupuesto, gestión, capacidad, innovación y resultados que se evidencien en indicadores demostrables.
El cambio en el  equipo ministerial  tiene claro que los mineros  son socios  estratégicos  aportantes hoy. En un acto de reciprocidad convenido, el gobierno necesita  fondos para su política de inclusión  social; los mineros necesitan  garantía para  sus operaciones  y  futuras inversiones. De otro lado, la garantía  planteada necesita de escenarios tranquilos; temas como licencias  sociales y  consultas previas a la población,  necesitan de otro  manejo y estrategia, donde el principio  de autoridad aparece como  requisito indispensable; el acuerdo  es  legitimar acciones que conlleven  a un clima  y escenarios  gobernables. No es la mejor de las opciones,  pero, las coyunturas necesitan de  ajustes para generar continuidad, cambiar un gabinete no les quita el sueño;  finalmente,  la ocasión es aprovechada para decir a los gobiernos regionales y locales, que ellos son  Estado también,  por lo tanto, las responsabilidades necesitan ser también compartidas.

martes, 6 de diciembre de 2011

LA OPORTUNIDAD DE UNA DECLARATORIA DE EMERGENCIA

La constitución nuestra y la de muchos países del mundo, contemplan a la declaratoria de emergencia,  como un  instrumento  jurídico  aplicable a  situaciones   que  atentan  contra el orden y estabilidad, que muchas  veces, puede derivarse en  expresiones  y  manipuleos  intencionalmente políticos. Aplicar este procedimiento, no debería  sorprender, en tanto que  todos  tenemos  el  derecho  y otros el deber, de  tener y mantener la tranquilidad  social.  el  escenario,  las  circunstancias de coyuntura, los actores, o  simplemente  los “ manejos”,  pueden  generar  situaciones  de conflicto  con efectos  muy  mediáticos, que pueden tornarse complicados en su manejo y gestión; además,  nos  hemos  acostumbrado a  tener  y estar en  reiterados sobresaltos, tanto  sociales, como  políticos;  de allí  que,  no basta    la solución  de los conflictos,  sino,  trabajar  la prevención de  los mismos.
La  oportunidad  de  una  declaratoria de emergencia, implica   darse  cuenta de  fallas  que se dan en las  situaciones de conflicto, una de ellas  es  la de tipo comunicativo, estas  fallas   tienen que ver con  la  emisión y  por  supuesto la  recepción  de información.  Por ejemplo, el  discurso  del Presidente Humala, en condición de  candidato, ha dado  un  giro  respecto  de su discurso  como  gobernante,  de allí  la frase: una cosa es con guitarra y otra con cajón;   se  plantea  como  inicial  reclamo, el  cumplimiento de la promesa electoral,   no se pauteo  el discurso  usando  la variable tiempo, en tanto que no se indicó  que  una gestión  gubernamental  no  es  de  cien días, sino de cinco años.   Luego se  propone  una agenda  que relaciona la gestión  con fondos que  provienen de  la minería; de otro lado, se evidencia la  ansiedad  histórica por insatisfacción de necesidades  cuya  expresión  es  la pobreza  extrema; esa  es  una marca nacional, ese  es un  sello  histórico que necesitamos borrar.  Por lo señalado,  plantear  conceptos,  cifras  e intensiones  claras, debe ir  de obligado,   también  vale, saber  escuchar y entender,  porque  mucho de lo señalado  depende del  cómo hacerlo, o sea la  gestión,  cómo  asentarlo en el tiempo a efecto de monitorear  su ejecución y  por supuesto ver resultados; además  saber que las fuentes  de financiamiento,  tengan   sostenibilidad y así manejar horizontes seguros. Visto así, lo que se quiere es darle sentido a una  gestión, ojo, que no solo  es responsabilidad  del Gobierno central, lo es también, de los Gobiernos regionales y locales.  
La oportunidad de una emergencia, implica informar sobre conceptos que muchos peruanos   manejan  de manera nada adecuada. La historia negra de la minería en el Perú, es tan cierta como la historia del agua, que no es tan bendita. El tema  agua  ha sido tan complicado como  el tema  minero, los dos  han  generado conflictos, juntos y por separado. Tampoco se trata de llevarlos al dilema de que uno si  y el otro no; tampoco  es adecuado martillar la estrategia que los  dos  pueden  estar juntos  o  necesitan estar juntos, hecho  sobre la base de una escasa  e  inadecuada  información,  que, dicho sea de paso,   poco se sabe y  entiende.   los temas que tienen que ver con gestión, estrategias, sinergias, responsabilidades, etc., terminan  siendo politizados; de allí  que  los desenlaces  y los resultados  de estos  manejos,  mal   llevados, tratados  y gestionados,  se tornan evidentes  por sus  efectos, nada buenos por cierto.

INCLUSION SOCIAL CON MEDICION.



Los  logros de una gestión gubernamental,  visto en  cifras y expresado en  discursos,  generan  a propósito, todo un efecto mediático, provocando  todo un imaginario que muchas veces no es  más que una ilusión económica, social y política. de otro lado,  lo no cumplido, desatinos  y errores, es medido políticamente a través de ácidos discursos, señalados  más para resaltar  hechos y circunstancias, que  tratan de mostrar  un resultado  nada  bueno o simplemente no esperado.  Lo  cierto  es  que,  estas  formas de ver y analizar gestiones,  pasa  por  no  tener  y  establecer  una línea de base  que haga  evidentes  las diferencias de gestión.  Esta  es  una mala  costumbre,  intencionada por cierto, de  no  dar cifras de inicio, menos de final, tratando casi  siempre de ocultar o resaltar cifras  a conveniencia.    La información adecuada  en el tiempo adecuado,  ayuda en la  toma de  decisiones,  tanto en lo económico, social y  productivo,  en el caso de los electores,  nos ayudaría   mucho a  tomar  decisiones de tipo político.
La escala y competencia de las cifras, sus manejos, explicación e interpretación,  viene desde el gobierno central, pasa  por el regional  y termina  en  los gobiernos locales. Es  fácil  para estas instancias de gestión,  manejar  cifras  para  un  discurso, en  el   entender  que,  de  no  tener nada  o  poco, a decir  ya  se  tiene, aunque  sea  el  inicio de algo o puesta  de primera  piedra, ya  es   un  logro.  Al respecto  hay un viejo dicho que dice, que  puede perder  el esclavo, sus cadenas, que puede ganar, todo;  lo poco  es  mucho,  en una larga  historia de insatisfacciones. La pobreza  nuestra,  tiene un indicador más  hiriente,  que  es el  de la extrema  pobreza, un logró sería superar  esta pobreza  extrema, pero  el  siguiente paso sería,  superar  la pobreza.
El tema de la inclusión social, primero como estrategia de campaña, luego como estrategia de gestión, sale a borbotones, no por cifras, sino por evidencias,   producto de discursos que todo lo pintaban de azul, con indicadores de crecimiento sostenido, reservan internacionales con record  histórico, crecimiento  del   PBI, imagen de  país,  inversiones, etc., pero,   realmente nada o poco relacionaba con condiciones de vida de la población.  Cierto que esas cifras dan cuenta de una  gestión  acertada en propósitos macroeconómicos; pero cierto  es también, que  encontramos a ciudadanos  de a pie,  a  los  del  día  a día,  a los  sub ocupados y desempleados, a  deficitarios de kilocalorías en la ingesta diaria de alimentos, en condiciones poco logradas y mejoradas;  allí  las cifras, existen pero  no se dicen ni resaltan, se crean e inventan logos y estrategias para cada hecho y circunstancia, el  chorreo es una de ellas, la plata llegará, otra;   hoy tenemos a la inclusión social,  como  reivindicación de los excluidos, propuesta  hecha  sobre  un discurso de crecimiento  tan  azul como el cielo, pero que aquí en la tierra   tiene un color nada claro todavía.
Pronto el  Acuerdo  Nacional cumplirá su década de existencia,  su presidente exige  miembros más representativos y mayor convocatoria social, creo que debemos  exigir un acuerdo, al  Acuerdo Nacional que debería  ser, tener mejor medición, con  líneas de base claras y diferenciadas, para así poder pretender saber y lograr objetivamente, la ansiada inclusión social; no solo con crecimiento, sino además con desarrollo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

ORO Y AGUA, DILEMA ESTRATEGICO


Oro y agua no debería estar en el dilema político del  ser o no ser, al estilo hamletiano. Oro y agua tampoco debería ser un dilema estratégico que embarque a una gestión en objetivos y resultados, que no siempre tienen  el acierto de la comprensión. Oro y agua son expresiones que representan, todo un conjunto de componentes que visto desde la perspectiva sistémica, cada uno tiene  su propio rol en diseños, estrategias  y políticas, pensadas siempre en  tiempo presente  y  obviando muchas veces perspectivas de mediano y largo plazo.  En este dilema,  los  miran juntos, los miran separados,  miran a uno de ellos como bueno y  al otro como malo;   esas expresiones crean las sensaciones de  que fueran componentes más proclives a estar separados, por ende discrepantes, que juntos  amigables.
El oro representa a  la minería, cuya historia en nuestro país es bien antigua y  ha  mostrado hechos no tan santos en  épocas que estaba fuera de control;   hoy las condiciones no son las mismas y conceptos  como tributación, regulación, control, responsabilidad social, desarrollos comunitarios, etc., son aceptados. Vemos que tiene  dos  ministerios, uno  del sector y  el  otro  del  ambiente, ambos son el  Estado, o sea  todos nosotros;  son los ojos puestos en esta actividad. De otro lado, como referencia, casi  el  70 %  de  nuestras exportaciones  lo  tiene  la  minería,  gas y  petróleo, y  de las  exportaciones mineras,  casi  el 41 % corresponde al cobre,  36% al oro,  8% al zinc, siguiendo con plomo, estaño, hierro, molibdeno, plata refinada.  Menciono los productos  haciendo la siguiente observación,  el cobre tiene una tecnología de explotación diferente a la del oro,  hay  también una  minería llamada informal, con vicios  destructores  y depredadores , que disputa  escenario y  mercado;  allí  en buena parte está  el oro.
El agua es un recurso muy preciado que el cambio climático  lo ha puesto en cuestión. Cierto que no la exportamos, pero si  la vendemos,  nos sirve para consumos y  también la usamos  para generar energía. En teoría priorizamos su  uso  diciendo, primero es  el  ser  humano, seguido  de agricultura, industria y por último a la minería. No le cobramos al mar, tanto de la cuenca del pacifico como del atlántico,  de todos nuestros aportes; hacemos procesión por lluvias y por sequias, nos peleamos por ella, en fin; sin querer queriendo, es  nuestro liquido elemento que permanentemente se va y no lo retenemos, poco  la almacenamos  para tenerla y regularla, de  paso  también,  poder  generar  energía. Esa  es nuestra  agua, que  hasta  hoy  no  ha tenido  una  gestión que dé  pauta  de condiciones  adecuadas  en  su manejo, protección y consumo.
Oro y agua representan una forma simbólica de dar cuenta de   nuestros recursos, de  cómo los hemos tratado y explotado, de  lo poco  hecho  en  gestión comprometida  con  su  renovación,  aporte, impactos   positivos, responsabilidades compartidas con sus manejos,  estrategias de  sensibilización, efectos  positivos  hacia adelante en su valor agregado, etc.  En todo  caso, no  hay  dilema,  solo  necesitamos  decisiones políticas en posibilidades  tecnológicas, productivas, económicas y  sociales; estas decisiones y gestiones presentes, deben de  marcar  derroteros futuros indudablemente; donde agua y oro sí, pero con  cambio productivo, crecimiento y  desarrollo económico que genere  inclusión y bienestar.

lunes, 21 de noviembre de 2011

BALLET FOLKLORICO DE LA U.N.S.A.


Cuarenta años no se cumplen todos los días y  este es un aniversario muy especial que celebra el Ballet folklórico de la Universidad de San Agustín.  Lo recordamos  por  su  trabajo y  trayectoria, y esta es una buena ocasión para  poner en análisis y debate,  el tema de la música y danza  como  expresiones  folklóricas. Nuestro  acerbo cultural  es  muy  rico y variado,  pero sin embargo, no  tenemos una buena lectura de hechos y resultados;  algo  no camina bien o está mal planteado, quizás los actores equivocaron sus expresiones o  simplemente la  gestión  cultural  no contribuyó  a  construir una  agenda  capaz de mostrar y transmitir nuevos productos;  no saber  de qué se trata  o  simplemente,  no  importarnos  de donde es  y  el porqué de lo que vemos y  sentimos, nos pone en situación crítica  respecto de  este tema.
Cuarenta años del ballet, nos  recuerda que en fecha muy cercana a este inicio,  apareció en Arequipa un evento que marcó  todo  un referente,   Festidanza.  El  recuerdo del  creador, Don  José Luis Velarde Soto, Alcalde de la Ciudad en ese momento, nos motiva también a pensar como este festival de música y danza, sufrió el embate del tiempo,  marcado por una propuesta  poco  sostenible, en  donde costos,  construcción de marca  y  contenidos, determinan  hoy una necesaria reformulación que debería ser puesto en  agenda;    este es un tema que no solo le concierne al  Gobierno  local  y regional,  sino  a la  misma sociedad civil, sobre todo a los  que tienen  que ver  con  gestión  cultural.
Cuarenta años del Ballet, nos recuerda a su fundadora, Doña Lucy Abarca, antropóloga de profesión; quien no solo fue  formadora  en el arte de la danza, también  se le reconoce por  la  labor  de   recuperar, registrar   y poner en escena,  música y danzas propias de nuestra región. Este acerbo  da cuenta de más de cuarenta  danzas  pertenecientes a Arequipa;  si  como lo lee, no solo tenemos carnaval, montonero, turcos y witite. Va de obligado preguntar, si todo ese registro existe, porque no lo vemos en escenario. El tema y problema no solo es nuestro, Puno,  la capital  folklórica del Perú, tiene un acerbo  mucho mayor  al  nuestro, del  cual  solo vemos   sayas, morenadas, diabladas;  cuyo  origen es Boliviano;  por lo tanto, creemos  que  se hace  necesario y urgente,  cambiar estrategias,  tener  una gestión cultural profesional, como también, trabajo de investigación y  difusión; pensando  en  construir  identidad.
Cuarenta años es un buen referente, tanto para el  Ballet folklórico de la San Agustín, que se le reconoce aptitud, trabajo, trayectoria y consecuencia con lo  arequipeño; como también de festidanza,  que el  tiempo y circunstancias  le exigen  cambios;  de igual manera,   el  Corzo de la amistad,  expresión abierta y popular, urge  de un replanteo no solo por lo que se ve, sino  por lo que debería expresar de lo nuestro; también nos preocupa  los  Puneños,  quienes  tendrían que expresar  más de  música y danzas propias. Los universitarios en general, han demostrado que son buenos y entusiastas danzarines,  pueden dar el cambio requerido, allí hay capacidades y condiciones para trabajos etnomusicológicos;  seamos  espectadores de lo que tenemos y así poder demostrar,  que nuestro  acerbo es rico y variado.  La  cultura necesita investigación y también gestión, la música y danza lo  necesitan y lo merecen.