martes, 15 de noviembre de 2011

TEMAS DE GOBERNABILIDAD: ESCENARIOS CON AGENDAS

Se suele decir corrientemente, una cosa es con guitarra y otra con cajón, expresión muy peruana que se refiere, a  esos intentos de querer  hacer mucho, marcando  y remarcando  ese hecho, y a  la hora de  la verdad, a  la hora de la acción, se descubre que no era como se creía y pensaba y no necesariamente  la gestión gubernamental  se hace como se tenía previsto iniciarla. Los escenarios en referencia,  tienen  múltiples  formas y expresiones,  en lo objetivo y material, solo se necesitaría  tener  líneas  de base,  lo cual permitiría identificar  características y condiciones de nuestra realidad; de otro lado, en el plano  subjetivo, muchas  veces irracional, la expresión cultural,  arrastra en si toda una genética histórica que podemos  definirla  como, insatisfacciones de amplio espectro. la gobernabilidad, el otro tema, pasa por escenarios que tienen en sí  agendas con una lectura más cercana con el conflicto que el consenso, razones no faltan para entender  que poco se ha hecho, en prevención de conflictos y por supuesto en gobernabilidad;  las  escalas en el ámbito de acción, van desde el gobierno  central  hasta  los locales; en ellos  no se encuentra  todavía, líneas maestras que sintonicen al menos,  visiones compartidas de tanto que quisiéramos hacer y tener, pero que nos cuesta trabajo entender y emprender;  somos así, pero no siempre tenemos que seguir siendo lo mismo; el cambio aparece por lo tanto,  como una necesidad histórica para la  construcción de país.
Los escenarios no son  expresiones  de coyuntura, son construcciones que llevan en sí todo un proceso que  el tiempo les fue marcando  rumbos.  El escenario no es una realidad que se le deja sola para crecimientos y desarrollos inerciales, creo que no. El escenario se piensa, planifica, se ejecuta y  se evalúa, todo en función de hacerlo sostenible y también sustentable. El escenario requiere de todo un sistema y estrategia de gobernabilidad, el principio de autoridad pasa por hegemonía en el uso de poder y legitimidad en función de representación; gobernantes y gobernados son una unidad en lectura de democracia, que tiene que ver con representación y participación. Todo en sí es un continuo aprendizaje que lo podemos ver desde la óptica de la ciudadanía,  como también desde la gestión gubernamental.
Los escenarios provocan agendas de intervención tanto de lo público  como de lo privado,  en ese sentido,  los escenarios se construyen, tan igual como construimos ciudadanía, hoy podemos ver que los escenarios han construido agendas, no necesariamente abocadas para su crecimiento, desarrollo, mejora de condiciones y calidades de vida. Sus agendas aspiran y reclaman participación en formulación y decisión de actos y hechos importantes, nos parece bien; en tal sentido,  se han creado mecanismos e instrumentos  como, presupuestos participativos, licencias sociales y consultas previas, que son parte de una  estrategia reciente referida a democracia participativa. Pero todavía falta, la construcción de país pasa también por generar consensos y acuerdos y no es cuestión solo de discurso, sino además de acción y  resultados; la intolerancia, deporte nacional, tiene que dar paso a la confianza; por lo tanto, la gobernabilidad de los escenarios pasa por construir agendas compartidas sobre la base de visiones compartidas. Los temas de gobernabilidad y agendas, deben de ser consensuadas y priorizadas, es un camino seguro.

viernes, 4 de noviembre de 2011

OLLANTA HUMALA, EVALUANDO GESTIÓN


Se ha creado la costumbre de evaluar los primeros cien días de gestión gubernamental, pueden ser doscientos;  si de evaluaciones se trata,  lo que interesa realmente  es hacer de ella, una costumbre  ciudadana, colectiva e institucional  permanente,  existen indicadores para cada uno de los sectores   y rubros de gestión;  tenemos  evaluación por objetivos y por resultados, que no siempre  son tan inmediatos, también se evalúa  intenciones, conductas, escenarios, etc. Creo que lo mejor que le puede suceder a una gestión, es que se le evalué, hay que perder temores;  se tiene que ver y notar la intención y el trabajo, por eso postularon, prometieron y ganaron; en tal sentido,  nuestras apuestas electorales  no acaban con el voto, en ponernos tristes o alegres  por los resultados y nada más, no;  podemos equivocarnos en la elección, se pueden equivocar en la gestión, pero, toda repetición negativa es una ofensa,  trátese,  de  electores o de  gobernantes.
Evaluar al ejecutivo puede ser un buen comienzo, allí está la fortaleza, en términos generales, de la  actual gestión;  mantener  el modelo  es la consigna,  pese a que  electores ansiosos  reclaman el cambio del mismo.  El sector economía, con comercio exterior y  producción,  va bien de la mano con el Banco Central de Reserva;  la estabilidad, crecimiento, mesura, previsión,  tienen claros   indicadores  de ser así.  Ministerios sociales están sentándose todavía y viendo de ajustar cinturones y evaluar  con quienes acompañarse en esta ruta no tan bien dispuesta por algunas  piedras en el camino. En el área social   son  más técnicos-políticos, en la   económíca,  son más empresarios y menos políticos. Hay también de los otros que necesitan articularse en sinergias ministeriales para hacerse notar,  no por presencia,  sino por acción.
Evaluar el legislativo, es mirarlo por todos los costados, pensábamos que algunos temas respecto de la representación nacional debían de ser superados, no es así; los escándalos, tráfico de influencias, practicas turísticas parlamentarias, no solo de unos cuantos, sino de casi todos, ha sido su marca;  algunos eternos opositores, hoy les cuesta trabajo entender que son oficialistas, en fin. Todos apelan a la gobernabilidad, de la cual, poco saben y practican. En una lectura política de gestión, una cosa es Ollanta Humala y entorno, otra el legislativo (oficialista y socios), otra gana Perú y otra los nacionalistas; no hay indicios e indicadores de visiones compartidas, la ausencia de cuadros técnicos y políticos  supone  tomar prestados de otras tiendas y opciones; esa es una realidad, en el deporte electoral  leemos:  presentémonos y vamos al parlamento y la hacemos como oposición, no faltando  el  iluso, y si ganamos, respuesta obvia, ya veremos, en el camino  lo arreglamos. No es ficción, es realidad.
Evaluar el discurso de campaña (varios), el discurso del 28 de julio, el de la presentación en el Congreso y las sucesivas  conferencias de prensa, da la idea de no querer cambiar modelo;  este según ellos, asegura inclusión, creo que no, crecimiento no asegura inclusión, desarrollo y crecimiento sí. De otro lado, no todo es economía, falta política, sociedad, gobernabilidad, gestión con  una  gerencia   social, eficiente y eficaz; además,  manejos adecuados de  instrumentos  democráticos. Evaluarlo como secundario corre el riesgo de jalar cursos, como primarioso, todo se suma, se  divide y pasa de año. El azar en la historia debe de ser historia.


viernes, 28 de octubre de 2011

CEMENTERIO DE LA APACHETA: PUESTA EN VALOR

El cementerio general de la Apacheta, administrado por la Sociedad de Beneficencia Pública de Arequipa, fue inaugurado en el año de 1837; ha pasado ya mucho tiempo y hoy lo encontramos casi en el límite de su capacidad; el  crecimiento intenso de Arequipa  en los últimos 50 años, ha configurado  un nuevo  paisaje urbano,  donde el  cementerio  es  un referente  innegable. La Apacheta, por los años que tiene,  por  los  que están allí, por su expresión  arquitectónica y artística,  necesita ser puesto en  valor  y así  tener  la  categoría de  Patrimonio  Monumental;  la  Apacheta  importa no solo por lo que posee, sino además,  por  todo lo que se puede agregar como valor en su recinto, pretendiendo así  convertirlo, en un nuevo atractivo de corte  patrimonial y turístico.
La Apacheta, es un libro abierto, un referente urbano, un álbum de fotos, un cúmulo de leyendas,  un centro documental, un museo, una memoria, una galería de arte, un lugar donde se encuentran  biografías,  un espejo de lo que somos, un espacio de encuentro, un recinto donde las tragedias se ocultan y  también, una caja mágica por descubrir.  Probablemente la Apacheta sea  aun  más, su  vida da cuenta de ello, sus mausoleos, tumbas, cuarteles, sus moradores, quietos  vigilantes, esperan  ser vistos,  recordados,  emulados  y ciertamente  algunos, olvidados.
Existe una  Red latinoamericana  de Cementerios  Patrimoniales, cuyos recintos  fueron  puestos en valor y hoy son parte importante de circuitos turísticos en ciudades donde se ubican. La intención de  la  puesta  en valor, es que el CGA, sea parte de la Red y a la vez sea reconocido como tal; punto  a favor  para nuestra ciudad, calificada  como destino turístico.  La  puesta en valor del  cementerio, tiene previsto hacer de la Apacheta, un museo de sitio, por su arte funerario,  riqueza  arquitectónica, histórica y artística, haciendo del cementerio un museo vivo, un  santuario,  donde los difuntos  son  honrados  y homenajeados,  generando además, un paisaje de vida en un respetado campo santo.
La puesta en valor significa además, construir en el  proyectado museo de sitio,  el  museo, ritos funerarios del Perú eterno;  espacio donde  se   apreciará,  la aparición del  primer hombre peruano y  su rito de muerte, todos  nuestros  horizontes temporales,  expresado en  nuestras culturas  pre Incas,  Inca, colonia, república y múltiples formas mestizas; toda esta expresión da cuenta   de una riqueza  excepcional  en  la  relación vida-muerte-otra vida,  concepto  muy poco señalado y visto.  Este sería  el  primer museo  con este formato y contenido en  el Perú; ser  museo de sitio, es una buena razón y además, categoría  necesaria,  para ser reconocido como patrimonio de nuestra ciudad y así  poder sumar un  atractivo turístico  para Arequipa, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La Puesta en Valor del Cementerio general de la Apacheta;  da  partida a una serie de trámites y requisitos por cumplir, en la perspectiva de hacer del CGA, Patrimonio Monumental, reconocido de  nuestra  Ciudad. Es un trabajo que vale la pena hacerlo, porque nos permite rescatar este escenario que muchas veces sabemos que existe, los usamos, los vemos, pero  no lo  reconocemos.  La  Apacheta,  así  llamamos a nuestro cementerio, necesita tener vida, elementos y componentes agregados,  recuperar  mausoleos, acompañarle  color vivo,  contribuyendo así a mejorar el entorno y el entorno devolverle a él frescura de paisaje.





jueves, 20 de octubre de 2011

PUENTE CHILINA


Se hace necesario entender y manejar conceptos que se marcan como irrenunciables, Las ciudades pasan rápidamente de tener configuraciones simples a complejas, en lo que se refiere al paisaje y dinámica urbana, una gestión proyectada es necesaria, de lo contrario, su  crecimiento  no tendría horizonte  determinado; de otro lado, el libre desplazamiento, pensado en origen-destino,   genera  efectos  negativos  en costos y  usos nada  funcionales, en esa lógica, se hace necesario  generar  una cultura de uso de ciudad, que no debe de quedarse en enunciado, sino priorizarse como necesidad, de lo contrario, ésta corre el riego de caotizarse.  Arequipa,   necesita  una eficiente gestión por parte de sus autoridades, articulando e integrando competencias  del gobierno regional, provincial y  distritales, que tomen en cuenta el futuro, pensando en este complicado presente.
Una  ciudad es, gente (para decirlo en fácil), Infraestructura de vivienda, Infraestructura de servicios, Infraestructura vial, parque automotor, Infraestructura de Alumbrado, teléfono, cable, saneamiento, etc. Usando los  anteriores ítems como indicadores tenemos: La población crece, la cantidad de  vehículos  crece,  Las viviendas también crecen.  Es de suponer que,  La infraestructura vial  también debe de tener un ritmo de crecimiento casi paralelo  al  poblacional,  al de viviendas  y vehicular. Si agregamos a lo anterior, que hoy tenemos una Arequipa  con  vocación de servicios y tercearizada;  aparece la necesidad  de espacios de concurrencia con entornos con capacidad para aforos y manejo  de flujos.
Una  ciudad  pensada  en el concepto de CALIDAD DE VIDA, tiene  en primer lugar al ser humano,  su  habitad,  dinámica, su economía,  a ello recién acomodamos, entornos, paisaje,  infraestructura,   equipamiento, etc.,  luego de  planear y diseñar la ciudad, lo último que se hace  es construir  el puente. Un orden invertido, implica que tenemos que acomodar todo en función  al  puente, cambiando tendencias y pretendiendo dirigirlas hacia ese atractor funcional sin sentido (ubicación), debiendo, contrariamente, tener no una, sino  otras ubicaciones y otros acomodos funcionales, no de uno, sino de varios puentes.
Una ciudad que piensa en mejoramientos en tiempo presente, no tiene sentido,   pensar en  cambios para una Arequipa de aquí a 30 años, es un acto inteligente; aquí son claras e irrenunciables las tendencias en el desplazamiento urbano, tanto por cotas, como fronteras naturales. Hay tendencias claras en la configuración del crecimiento urbano de la ciudad, que van generando corredores entre puntos equidistantes, teniendo al Centro histórico como punto medio y paso obligado. El tratamiento de diseño urbanístico de una ciudad con río al medio, tiene que  ver  necesariamente  con tendencias que marcan los corredores y la conexión de ambos lados, lo cual  crea  la necesidad  de tener una costura  urbana vía  puentes. De otro lado, las tasas de crecimiento poblacional son más altas en los puntos equidistantes del corredor  mencionado (expansión), que de zonas  consolidadas  que están relacionadas  con el pretendido puente. Arequipa  necesita  puentes, correcto;  hay de los que no se puede tocar (históricos), de los que se necesita  ampliarse para mejor flujo, del inconcluso y de los que tienen que estar en función de las tendencias, o sea, nuevos(s).
Esperamos los arequipeños, que esta vez el anuncio de la construcción del “puente Chilina”, evalué todo lo dicho y no dicho, tomando en cuenta en el proyecto, conceptos necesarios en su formulación, diseño, construcción y  operación.




martes, 11 de octubre de 2011

EDUCACIÓN EN DEBATE


En  los  últimos  años,  una serie  de hechos van marcando la pauta  al  sector  educación, estos  van  desde aumento de remuneraciones, evaluaciones y  concursos;  se ha reiterado  que los únicos capacitados para “formar’’ son los profesores formados en educación, en tanto que  lo pedagógico (profesión para educar), didáctica (lo adecuado para enseñar o instruir), es  lo ideal  para tal tarea.  La pregunta de peso es,  cómo es la formación de los formadores;  los conocimientos de la realidad nacional, vienen  desde  la  historia, geografía, antropología,  sociología, economía;  debemos  de suponer  que  comparten  conocimientos con los profesionales de  las  especialidades  mencionadas.  Diríamos  igual  de literatura, filosofía,  lengua,   biología, física, química, ecología, etc.; toda esta  información,  más  su formación en pedagogía y didáctica, cierran  inicialmente  el  ciclo  formador.
Debemos  suponer  que  lo  dicho es así, que a  nuestros formadores, se les da  conocimientos especializados,  que sumados a su formación, les permite retransmitir  todo ello a nuestros educandos;  hasta aquí,  sólo  nos  referimos  a  formación para  conocer. Otro rubro importante es la  formación  para  la vida, donde los contenidos   tienen que  ver con valores,  que se comparte con la familia y otras instituciones de la sociedad que están en competencia  referida a este contenido. Pero, si  a nuestros formadores,  en el área  de conocimientos especializados, no  les enseñan  los  especialistas y ellos mismos realizan  esa función,  la formación para  conocer  no  sería de lo mejor,  y  si  se  enseña  valores  como  conceptos   solamente,  tampoco  va bien. Vale la pena   aclarar nuevamente,  cómo  está  la formación de nuestros  formadores; entendiendo  que  la  mejor manera de llevar  a cabo esta tarea es  lograr  la armonía del conocimiento, didáctica,  pedagogía, vocación  y actitud en la capacidad.
Hay  otro  componente en la formación que se refiere   al  trabajo e indudablemente parece ser que en la escuela no lo vamos a encontrar  sino  en  la  universidad, profesionalmente  hablando,  e institutos, en un rango técnico.  Antes  se creía  que una manera de realización de las personas en el ámbito laboral,  tenía  que ser en el área profesional, el tiempo demostró que no era  del todo cierto.  Un  país como el nuestro, en proceso de muchas cosas (entiéndase crecimiento y desarrollo como  dos de tantas), necesita tener  en   su  fuerza laboral  a técnicos  (electricistas, gasfiteros,  mecánicos, pintores, torneros, soldadores, constructores, carpinteros, etc.), y a  profesionales que tengan que ver con  tecnología,  salud,  gestión , manejo del área social, etc. Visto  en términos de rol y estatus, se ha jerarquizado las opciones, dando ubicaciones que no corresponden a sus funciones, capacidades y  desempeños;   ha  importado  mucho, a algunos,  que se les digan  doctor (siendo éste un rango académico y no profesional), en fin;  no se ha logrado todavía,  equilibrios ni puntos de encuentro  entre rol y estatus ocupacional.
Creo  que,  la educación en la escuela, así como  la formación  técnica y superior,  necesitan de mucho  valor agregado  y  una objetiva  restructuración  de los roles y estatus;  esto y mucho más, daría un nuevo derrotero en la formación para la vida y el trabajo, dicha  formación, además,  debe de plantearse  por necesidades de mercado y necesidades estratégicas de crecimiento y desarrollo para el país. El que limpia la ciudad es tan importante como el que hace las leyes, así como  el  que educa  y cura, lo dijo mi abuela.